Archivo mensual: enero 2011

Up

Fuente: pantalla90

Director: Bob Peterson, Pete Docter
Nacionalidad: EE.UU.
Año: 2009
Duración: 96 min.
Valoración: Todos
Género: Animación, Aventuras,
Contenidos: Acción 3, Amor 4, Lágrimas 2, Risas 2, Sexo 0, Violencia 0   [de 0 a 4]

La factoría de animación Pixar, amparada por el sello Disney, nos desafía con posiblemente una de las mejores y más emocionantes películas del año, Up, y, si la justicia existe, una de las nominadas a mejor película. Frases como ésta inundan la prensa escrita planetaria, webs de distintos ámbitos, redes sociales, y hasta en blogs, se palpa cómo la gente agradece, unos más que otros, que Up exista y se haya introducido en sus vidas. En un momento de crisis internacional Pixar titula a su nueva película Up y la propone al mundo junto a un fabuloso cortometraje inicial, Parcialmente Nublado.
Del director y guionista de Monstruos S.A. (2001), Pete Docter y con la participación de Bob Peterson, autor de Buscando a Nemo (2003) y colaborador de Ratatouille (2007), pasando por el más humilde de los meritorios de producción, llega una gran película familiar que transmite una lección valiosísima. La vida diaria con todo su abanico de sucesos es la mayor fuente de aventuras posible.
Carl Fredricken, es un anciano de 78 años que acaba de enviudar y el recuerdo de Elli, su difunta esposa, le hará emprender una enorme aventura. Este recuerdo está bellamente plasmado, en unos diez primeros minutos en donde se recorre la historia de amor de ambos. Una historia que será la memoria que sostendrá a Carl y sin la cual le costará disfrutar de la vida que tiene por delante. Como si no consiguiese recordar quién es sin ella. Este personaje recuerda tanto en carácter como en conflicto interno al de Clint Eastwood en Gran Torino(2008), o al del Sr. Nebbercrackerde de la también animada Monster House(2006), por hacer una referencia de animación. Carl decide emprender un viaje asombroso que hará honor al espíritu aventurero de su infancia y al cumplimiento de una promesa a su amada Elli, la de llevar su casa hasta las Cataratas Paraíso en América del Sur. Dicha promesa les ha marcado, que no determinado, la actitud con la que han vivido y afrontado las durezas de la vida, como la frustración por no poder ser padres.
Como inesperadamente, aparece en escena un joven boyscout de ocho años (Rusell) con la terca insistencia de “ayudar a un anciano a cruzar la calle”. La aventura de cumplir dicha promesa les unirá en un cúmulo de experiencias por una isla perdida, conociendo a animales exóticos, y adentrándose en episodios arriesgados, que le dan un más que correcto ritmo de acción y comedia. La combinación de unos personajes en conflicto y un guión trabajado con la maestría que nos tiene acostumbrados Pixar, dan como resultado un producto comercial de altura.
En cuanto a la recaudación en taquilla, Up se ha situado como uno de los estrenos mejor acogidos de Disney-Pixar en los últimos años y el segundo en la marca Pixar después de Buscando a Nemo. Algunos de los factores estrictamente comerciales que han permitido estos resultados son: una cantidad elevada (que no invasiva) y segmentada de publicidad, potenciar el ensanchamiento de su target a un público entre 30 y 50 años y el formato 3D. De hecho, la experiencia de Up en 3D asienta la hipótesis de que el cine en 3D, es un recurso económico más que válido para la industria de la exhibición y su distribución no exclusiva en salas especializadas.
Y ¿por qué funciona en taquilla y la crítica alaba a Up y a sus antecesoras? Quizás porque los creadores de Pixar comparten ese espíritu aventurero, ese apasionamiento por la vida, que une a Carl y a Elli. Porque toda la técnica y toda la tecnología puesta en juego desde su origen, están al servicio de un tema humano, nunca desvinculados de la vida, de sus vidas. Un dominio portentoso de la narración visual, una creación honda y seria de los personajes, una concepción comunitaria de la historia expresada en lo específico o una música que acompaña a una emoción que termina conmoviendo.
Quizás la vida puede convertirse en una rutina gris, sobre la que se pasa como una piedra que se lanza por la superficie del mar dando botes y botes… Quizás un matrimonio puede, después de 2 meses ó 20 años, suspirar resignado por la falta de la ilusión de antaño, como sucede en Revolutionary Road(2008). Quizás haya personas que no esperen grandes historias de una película de animación como es ésta. Pero quizás toda esa rutina gris, todo ese suspirar resignado, sean expresión de que falta algo, algo valioso, una actitud diferente ante las circunstancias. Up porta una respuesta en su interior, en la hondura de sus tramas, en la belleza de sus planos y en los actos de sus personajes. Siempre que no se pase sobre ella como una piedra que se lanza por la superficie del mar dando botes y botes…


Acantilado rojo *

Fuente: almudi.org

Año de producción: 2008
País: China
Dirección: John Woo
Intérpretes: Tony Leung, Takeshi Kaneshiro, Zhang Fengyi, Chang Chen, Zhao Wei, Hu Jun, Lin Chiling
Duración: 148 min.
Género: Acción, Bélico, Drama, Histórico
Contenidos: Acción 3, Amor 2, Lágrimas 1, Risas 0, Sexo 1, Violencia 0   [de 0 a 4]
La historia transcurre en China, en el año 208 a.C., durante la Dinastía Han. A pesar de ser gobernada por un emperador, Han Xiandi, China estaba dividida en varios estados enfrentados. El ambicioso Primer Ministro Cao Cao utilizó al emperador como títere para declarar la guerra a un reino al oeste del país, Xu, gobernado por Liu Bei, tío del Emperador.
El fin que perseguía Cao Cao era eliminar todos los reinos y convertirse en emperador de una China unificada. Liu Bei envió a su asesor militar Zhuge Liang al reino de Wu, al sur, intentando persuadir a su soberano, Sun Quan, de la necesidad de unir fuerzas. Allí conoce a Zhou Yu, Virrey de Wu, y se convierten en grandes amigos a pesar de la difícil alianza. Encolerizado al enterarse de que los dos reinos se han aliado, Cao Cao envía a un ejército de ochocientos mil soldados y dos mil barcos al sur, con la esperanza de matar dos pájaros de un tiro.
Lujosa superproducción china de corte épico, a cargo del hongkonés John Woo, que también ejerce de productor. Para el público chino se montó una versión con dos entregas, mientras que la que nos ocupa, de dos horas y media, se ha concebido pensando en el público no chino. Adapta la novela “El romance de los tres reinos”, del escritor Luo Guanzhong, muy reverenciada en China.
La película echa mano de las modernas tecnologías digitales ?a veces demasiado obvias? para mostrar centenares de miles de combatientes en batallas terrestres y navales. Woo exalta el verdadero espíritu de los chinos: la historia es un canto a la justicia, al honor tradicional, al espíritu magnánimo, a la lealtad, al espíritu de sacrificio, al valor de la amistad… en el sentido más puro y clásico que se pueda imaginar. De ahí, el carácter universal del film a pesar de su evidente localismo. (Almudí JD)
Acierta Woo en no abusar del efectismo típico de sus títulos gangsteriles, aquí las secuencias bélicas rebosan clasicismo, pueden recordar a filmes como Braveheart. Introduce alguna subtrama interesante -como la propiciada por la bella esposa de Zhou Yu, a quien desea Zhao Zhao, o la de la espía infiltrada, ambas concebidas para ganarse al público femenino-, y maneja bien los elementos de estrategia militar, donde a la habilidad de los mandos y su valor, se suma también el hecho de defender una causa justa, frente a las artimañas de un enemigo que no juega limpio.
No se trata de una película pensada para lograr grandes interpretaciones, pero disponer de actores solventes, como Tony Leung, es garantía de poderosas presencias en la pantalla.


2012

Fuente: pantalla90

Director: Roland Emmerich
Interpretes: John Cusack, Chiwetel Ejiofor, Amanda Peet
Nacionalidad: EE.UU
Año: 2009
Duración: 157 min.
Valoración: Jóvenes-Adulto
Contenidos: Acción 3, Amor 2, Lágrimas 1, Risas 0, Sexo 1, Violencia 0   [de 0 a 4]

Hay directores que, a lo largo de su carrera, se dedican explorar los diversos registros que el cine posibilita para contar historias. Un claro ejemplo es el de William Wyler o, más recientemente, Alejandro Amenabar, que son capaces de pasar del drama intimista a una película histórica de gran presupuesto. Otros se centran en un mismo tema durante toda su filmografía, aunque intentando ofrecer una visión original en cada una de sus obras. De este ejemplo, me vienen a la cabeza nombres tan ilustres como Alfred Hitchcock o M. Night Shyamalan. Sin embargo, solo unos pocos son tan mediocres como para autoplagiarse hasta tres veces. Éste es el caso de Roland Emmerich.
Después de salvar el mundo de los extraterrestres en Independence Day y luego volverlo a hacer de una catástrofe climática (El día de mañana), hay que tener mucho coraje y poca vergüenza para hacer otra película más sobre un desastre ecológico a nivel mundial. Solo se entiende este encasillamiento si nos remitimos a las buenas cifras en taquilla que dieron las dos primeras y que, de momento, está dando 2012. Lo peor de todo es que, si tenemos la osadía de hablar de calidad en estas tres obras, cuanto más ambicioso es el presupuesto del proyecto, menos importa el tratamiento de la historia.
Empecemos por contar el argumento de la película, si se puede llamar así: una gran amenaza solar hace que el centro de la Tierra se caliente, lo que origina una serie de catástrofes en todo el planeta, cambiándolo por completo. Un científico lo detecta con algo de antelación y todas las naciones idean un plan de supervivencia. A partir de ahí, vemos como un grupo de personajes intentan salvarse de todas las formas posibles. Vamos, que ahora son tormentas solares en vez del calentamiento global y es John Cusack en vez de Dennis Quaid al que le toca salvar el mundo, pero el resultado es incluso peor.
Uno de los puntos más negativos de la película reside en el guión. Éste abarca absolutamente todos los tópicos del cine catastrofista (de verdad, no deja ninguno de lado) y además los presenta de una forma realmente patética, con discurso del presidente de EEUU incluido. No se si su intención es autoparodiarse, pero lo cierto es que es una broma que ha costado 200 millones de dólares. Dentro del guión, los personajes no tienen vida, son solo marionetas que necesita el director para darle algún sentido a todas las imágenes espectaculares que muestra. Los diálogos son vacíos, inverosímiles y llega un momento que hasta producen una sonrisa vergonzante. De este embrollo solo se salva Woody Harrelson, que consigue aportar algo de alma a su personaje.
Lo único que se puede resaltar positivamente de 2012 son sus escenas espectaculares. Creíamos que habíamos tocado techo con las inundaciones de El día de mañana, pero el recital de efectos que ofrece esta película le supera con creces. Volcanes gigantescos, terremotos que hunden una ciudad entera o monumentos de todo el mundo desquebrajándose son muestras de lo que consigue ofrecer la industria de Hollywood. Pero hasta de esto el público se cansa. Hay que saber dosificar la espectacularidad de las escenas, porque si sobresaturas al espectador corres el peligro de que se acostumbre a lo que ve (suele pasar con las películas violentas, en el que uno al final se insensibiliza). Ya sabemos que Emmerich de dosificar sabe poco.
En definitiva, 2012 es una película acomplejada, que se basa en el eslogan de “cuanto más grande, mejor” (ya sea por metraje o por efectos visuales) y no cae en que el mejor cine se caracteriza por transmitir todo en un solo plano, en una sola mirada. Lo cierto es que esta película se podría contar en un solo minuto y no en las dos horas y media que dura. Pero, claro, ¿quién pagaría 7 euros por tan poco? Nosotros.


Brothers (Hermanos)

Fuente: almudi.org

Año de producción: 2009
País: EE.UU
Dirección: Jim Sheridan
Intérpretes: Natalie Portman, Jake Gyllenhaal, Carey Mulligan, Tobey Maguire, Clifton Collins Jr., Sam Shepard, Mare Winningham, Bailee Madison
Género: Bélico, Drama
Contenidos: Acción 0, Amor 3, Lágrimas 2, Risas 0, Sexo 1, Violencia 2   [de 0 a 4]

Remake homónimo del irlandés Sheridan de la película de la danesa Susanne Bier, que se llevó los dos premios interpretativos en San Sebastián 2004 (Connie Nielsen y Ulrich Thomsen).La película cuenta la historia de dos hermanos —el capitán Sam Cahill, de treinta y pico años, y su hermano menor Tommy—, auténticos polos opuestos. Sam, a punto de salir para su cuarta misión, es un hombre seguro de sí mismo, amante de su familia, que se casó con Grace, con la que tiene dos hijas pequeñas. Tommy, su joven y carismático hermano, siempre ha dado tumbos, pero ha conseguido salir adelante gracias a su ingenio y encanto. En plena misión en Afganistán, Sam desaparece en combate.

La familia Cahill se enfrenta a un terrible vacío, y Tommy intenta ayudar a Grace y a las niñas. Pero Sam no ha muerto; él y un compañero han sido capturados por los talibanes. En las lejanas y duras montañas de Pamir, Sam es sometido a torturas que amenazan con destruir sus sentimientos. Mientras Sam pierde la identidad, Tommy reconstruye la suya. En medio del dolor y de la extrañeza de una nueva vida, Grace y Tommy se sienten cada vez más cerca. La frialdad desaparece, pero se asustan y avergüenzan de la atracción mutua que sienten. Cuando Sam regresa inesperadamente, la tensión se instala en la familia.

El resultado es una película notable, aunque el argumento no se apar­ta apenas del original. La historia tiene fuerza, las interpretaciones son muy buenas. Es una cinta cuidada que aborda las terri­bles consecuencias de la guerra con un po­deroso y sereno dramatismo.

Se muestran con enorme crudeza las secuelas de la guerra. Es una película dura pero bien llevada. Muestra también el papel importante que tiene la familia en la formación de las personas; y la subraya como estructura sólida donde pueden apoyarse sus miembros.(Almudí JD / JLL-TAD)

Tenía Sheridan todas las papeletas para triunfar nuevamente, pues se basa en un film muy sólido, y cuenta con un reparto de primera. Además, la historia da pie al director de En el nombre del padre y En América para incidir en el tema más importante de su filmografía: las relaciones familiares. Como en esas dos películas citadas, le interesan en particular las relaciones paternofiliales, así que aunque el tema central son los hermanos, presta especial atención a la relación de las niñas con su padre, y del hermano díscolo con el suyo.


La fortuna de vivir

                                      

 

 

 
 

 

Año de producción: 1999

País: Francia

Dirección: Jean Becker

Intérpretes: Jacques Villeret, Jacques Gamblin, André Dussollier, Michel Serrault, Eric Cantona, Isabelle Carré, Suzanne Flon

Argumento: Georges Montforez (Novela)

Duración: 115 min.

Público apropiado: Jóvenes

Género: Comedia

Contenidos: Acción 1, Amor 3, Lágrimas 2, Risas 3, Sexo 0, Violencia 0 [de 0 a 4]

Francia, años 30. Marismas del río Loire. Allí viven, modestamente, Garris y Riton, amigos inseparables. El primero, soltero, está a punto de encontrar su gran amor. El otro, casado, y con varios críos, es buen tipo pero siempre acaba metido en líos; él es la razón de que Garris aguante la vida en las marismas: para sacarle de apuros. Uno es la pelea que mantiene con un boxeador profesional, que promete venganza.

 La amistad entre Garris y Riton, dos personajes con un aire de Quijote y Sancho Panza, es puesta a prueba en varias situaciones comprometidas. Pero su lealtad mutua resulta inquebrantable. Jean Becker, que adapta una novela de Georges Montforez, rodea a los dos protagonistas de tipos entrañables, amigos también: Amedée, soñador y devorador de libros, enamorado inconfeso de una viuda; Tane, el maquinista del tren; y Pépé, un anciano rico, dueño de una próspera fábrica, que logró salir de la miseria de las marismas, pero que no ha abdicado nunca de sus convicciones.

 Gozada de película. Canto a la amistad -con todo lo que conlleva: generosidad, sacrificio, perdón, dedicación de tiempo…- y a la ‘joie de vivre’, manifiestada en el disfrute de las pequeñas cosas de la vida. El film, contado desde la óptica de la hija pequeña de Riton, conjuga comedia y melodrama, con un ritmo delicioso, muy de Jean Renoir, en medio de un hermoso entorno rural. La magnífica definición de personajes facilita el éxito de pasajes conmovedores, como el formidable final.


Alicia en el país de las maravillas

fuente: pantalla90.com

Director: Tim Burton
Interpretes: Johnny Depp, Anne Hathaway, Helena Bonham Carter, Crispin Glover, Matt Lucas, Marton Csokas, Tim Pigott-Smith, Lindsay Duncan, Geraldine James, Leo Bill
Nacionalidad: USA
Año: 2010
Duración: 148 min.
Valoración: Jóvenes
Contenidos: Acción 3, Amor 2, Lágrimas 0, Risas 1, Sexo 0, Violencia 0   [de 0 a 4]

El mago de la fantasía y de los sueños, Tim Burton, se atreve con una nueva interpretación de la obra literaria del  escritor, sacerdote anglicano y matemático Charles Lutwidge Dogson, conocido como Lewis Carroll.

Como no podía ser de otra manera, la historia se centra en las aventuras y desventuras de Alicia, que se encuentra atrapada en dos dimensiones en las que se siente incomprendida. El mundo de extraños seres a cual más disparatado y un mundo aristocrático en el que los matrimonios de conveniencia están al orden del día.

En el apartado interpretativo nos parece que Mía Wasikowska mantiene el tipo. Johnny Depp, que estaba dispuesto, incluso a interpretar a la protagonista, lo encontramos muy contenido, teniendo en cuenta el papel tan disparatado que desempeña. Por otra parte, Anne Hathway renunció a representar el papel de Alicia porque le gustaba el personaje pacifista-guerrero de la reina blanca tal y como declaró a Fotogramas. Helena Bohan Carter, con una estética a lo Bette Davis, nos presenta a un personaje lleno de complejos, que no acepta sus defectos. En una época donde las clínicas de cirugía estética hacen el agosto, la cinta nos ofrece una moraleja sobre el significado de aceptarse a sí mismo.

Esta producción Disney, difícilmente, llega al nivel de su predecesora de dibujos animados y presenta más elementos negativos que positivos. El ambiente gótico creado por Burton no es el más apropiado, si tenemos en cuenta el público al que supuestamente va destinado. Sabemos que las comparaciones son odiosas, pero la simpatía que derrochaban los personajes de la producción  del año 1951, no tienen nada que ver con esta moderna interpretación del cuento de Carroll. Además, la carencia de ritmo resulta un pesado lastre. Nos da la impresión de que al director le ha picado la mosca Tse Tse.

Lo más destacable de la cinta se encuentra en lo claro que deja el autor el modo en el que el bien se enfrenta a las fuerzas del mal, donde un elegido, en este caso, Alicia es el corazón puro que hará frente a la situación, un elemento literario que corresponde con la formación espiritual del escritor( Hace varios años, la realidad creyente de este autor fue ocultada por un buen profesor de la universidad en la que yo preparaba los cursos de doctorado, pues, mientras explicaba la importancia del método científico en el desarrollo de la ciencia, negaba la importancia de la Iglesia y la trascendencia en la historia de la humanidad, cuando fueron los cristianos los fundadores de esa institución. Curiosamente y como hemos dicho, Lewis Carroll fue un sacerdote anglicano. Nos parece por lo menos sorprendente que no se hablase de un dato tan aclarador). Aunque en líneas generales no nos ha gustado la forma tan superficial con la que la protagonista da respuesta a sus problemas en la vida real porque no queda demasiado claro el porqué toma esas decisiones en su vida.

También hay que reconocer la calidad de los efectos creados por el equipo técnico de la factoría del cineasta, que, como dato curioso, consiguió aumentar el tamaño de los ojos de Depp en un quince por ciento para potenciar su mirada.


El concierto

Fuente: decine21.com

Año de producción: 2009
País: Bélgica, Francia, Italia, Rumanía
Dirección: Radu Mihaileanu
Intérpretes: Aleksei Guskov, Mélanie Laurent, Dmitri Nazarov, Valeriy Barinov
Duración: 119 min.
Público apropiado: Jóvenes
Género: Comedia, Drama, Musical
Contenidos: Acción 0, Amor 3, Lágrimas 1, Risas 2, Sexo 0, Violencia 0   [de 0 a 4]

El director rumano afincado en Francia Radu Mihaileanu es de esos cineastas que poco a poco, sin que se note, comienza a labrarse una envidiable filmografía. Ha dado sobradas muestras de su talento con filmes como Traidor (1993), El tren de la vida y, sobre todo, con Vete y vive. En sus filmes, Mihaileanu se descubre como un humanista, un atento observador de las pequeñas y grandes tragedias humanas que él sabe encarnar en personajes de carne y hueso, que llegan al alma del espectador. Normalmente sus historias tienen que ver con la opresión de los desfavorecidos, en especial con las injusticias contra la comunidad judía, de la que él mismo forma parte. En El concierto habla del mismo tema a través de una comedia, también dramática y emotiva, con el mundo de la música clásica como telón de fondo.

En su juventud Andreï Filipov fue un consumado maestro musical, prodigioso director de la orquesta del mítico Teatro Bolshoi de Moscú. Pero, treinta años atrás, fue consifderado un enemigo del pueblo por negarse a expulsar a los judíos que había en su orquesta. La consecuencia de esa ‘insurrección’ fue el desmantelamiento inmediato del grupo y la caída en desgracia de todos los instrumentistas. Humillado, Filipov es en la actualidad quien pasa la fregona en el teatro, mientras que sus compañeros músicos, entre ellos su mejor amigo, el violenchelista Sacha, han salido adelante trapicheando en trabajos de poca monta, viviendo prácticamente en la miseria. Sin embargo, por casualidad, mientras limpia el despacho del actual director del Bolshoi, cae en manos de Filipov un fax procedente de París en el que invitan a la orquesta para tocar en el espléndido Théâtre du Châtelet. El antiguo músico idea rápidamente un plan: reunir furtivamente a sus antiguos compañeros y hacerse pasar por la verdadera orquesta del Bolshoi para celebrar en París su primer concierto en tres décadas.

Radu Mihaileanu logra una formidable y arriesgada compenetración entre los hondos conflictos dramáticos que se plantean en la trama (y que no conviene desvelar) y un excelente tono de comedia y optimismo que se agradece mucho. El humor, muchas veces de aire surrealista y fuertemente folclórico, y que lo emparenta enormemente con el cine del balcánico Emir Kusturica (Underground), impregna todo el film y encuentra su máxima expresión en la ridiculización del comunismo. La punta de lanza es el divertido personaje del ex agente del KGB, toda una perita en dulce en manos de Mihaileanu (quien, no lo olvidemos, huyó de Rumanía durante la dictadura de Ceaucescu). El tipo es la monda y sigue anclado en la prehistoria, pero no es la única diana del director, pues los actuales oligarcas rusos también se llevan su ración de mofa.

En cuanto al drama de fondo, aunque pueda resultar un poquito rebuscado, se juegue quizá demasiado al misterio y se resuelva demasiado cinematográficamente, en general también funciona. Por lo demás, Mihaileanu muestra su pericia en la planificación, el montaje y el ritmo durante la larga escena del Concierto para violín de Tchaikovsky, emocionante centro musical de toda la trama. Los actores, salvo algún desperdicio (como el de Miou-Miou) están todos bien, con mención especial para la rubia Mélanie Laurent (Malditos bastardos) y los secundarios Dmitri Nazarov (en el papel de Sacha) y el inefable François Berléand.