Archivo mensual: marzo 2012

Las aventuras de Tintín: el secreto del Unicornio

Fuente: decine21.com

Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio calificación Buena

Año de producción: 2011

País: EE.UU.

Dirección: Steven Spielberg

Intérpretes: Jamie Bell, Andy Serkis, Simon Pegg, Nick Frost, Daniel Craig, Cary Elwes, Toby Jones

Argumento: Hergé (cómics “El secreto del Unicornio” y “El tesoro de Rackham el rojo”)

Guión: Joe Cornish, Steven Moffat, Edgar Wright

Música: John Williams

Fotografía: Janusz Kaminski

Distribuye en Cine: Sony

Duración: 107 min.

Público apropiado: Todos

Género: Animación, Aventuras, Cómic

Contenidos: Acción 4, Amor 1, Lágrimas 0, Risas 1, Sexo 0, Violencia 0 [de 0 a 4]

Paseando por el mercado viejo en compañía de su fiel perro Milú, el joven periodista Tintín descubre y adquiere una magnífica maqueta de un viejo barco, el Unicornio. Casi a renglón seguido dos personajes le ofrecen importantes cantidades de dinero por el preciado objeto, pero él declina ambas ofertas. De modo que más tarde, en su casa, le roban la maqueta. Y es que oculto en el mástil hay un viejo pergamino con la clave para dar con el magnífico tesoro que transportaba en su nave, tiempo atrás, el caballero de Hadoque. Para resolver el misterio de su paradero será clave la contribución del capitán Haddock, único descendiente del caballero, e incorregible borrachín.

Traslación a la pantalla de las aventuras de Tintín, el genial personaje de cómic creado por el artista belga Hergé, seguramente la obra maestra indiscutible del llamado Noveno Arte. No faltan a la cita personajes como Hernández y Fernández, el mayordomo Néstor o el capitán Allan. La base argumental la proporciona el álbum “El secreto del Unicornio”, aunque el guión pergeñado por el trío compuesto por Steven Moffat, Edgar Wright y Joe Cornish toma algún elemento prestado de otras historietas -hay menciones apresuradas de un buen número de ellas-, e inventa o recrea muy libremente alguna situación, sobre todo en relación a la presencia de la Castafiore, la soprano conocida como “El ruiseñor de Milán”.

Steven Spielberg y su equipo -donde se encuentra también Peter Jackson, el neozelandés que se atrevió a adaptar al “intocable” J.R.R. Tolkien con su trilogía de El Señor de los Anillos- tienen el buen tino de no pretender igualar al cómic, tarea de todo punto imposible. De hecho, la escena inicial de Hergé pintando un retrato de Tintín, constituye no sólo un homenaje a su figura, sino que es también una declaración de principios: lo que pinta Hergé sería su personalísima creación, y Spielberg se basa en las ideas que dan pie a la obra del belga para ofrecer su propia versión de lo que no deja de ser una trepidante aventura.

Parece ser que cuando Spielberg estrenó En busca del arca perdida algunos críticos europeos compararon el film con Tintín, y de aquí nació el primer encuentro del cineasta con el personaje de las viñetas, y su deseo de llevarlo a la pantalla. Ciertamente esta película, que llega veintimuchos años después de tal encuentro, versiona el espíritu aventurero de Tintín con ritmo trepidante a lo Indiana Jones. No es el Tintín de Hergé, lo repetimos de intento, y hasta alguna licencia puede llevar a que algún purista se tire de los pelos, pero el film en líneas generales sí es una digna mirada a sus aventuras, servido con el alarde tecnológico que permite el avance de las técnicas de captura de movimiento de actores y su recreación animada mediante ordenador, aquí Spielberg sigue la estela del otrora tutelado suyo Robert Zemeckis con filmes como Cuento de Navidad y Polar Express.

Spielberg se estrena en esta especie de híbrido entre el cine de actores y el de animación, y se permite espectaculares escenas como la de un larguísimo plano secuencia de persecución, que habría sido imposible rodado de modo convencional. También son brillantes y originales algunas transiciones entre escenas. No obstante cansa con alguna escena de acción -los juegos de perro y gato, las peleas en el barco a lo Piratas del Caribe-, y no acaba de provocar emociones genuinas, los personajes se antojan demasiado distantes.


Criadas y señoras

Fuente: decine21.com

Criadas y señoras (The Help) calificación Buena

Año de producción: 2011

País: EE.UU.

Dirección: Tate Taylor

Intérpretes: Emma Stone, Bryce Dallas Howard, Allison Janney, Mike Vogel, Sissy Spacek, Jessica Chastain, Viola Davis, Octavia Spencer, Mary Steenburgen, Anna Camp, Ahna O’Reilly, Chris Lowell

Argumento: Kathryn Stockett (novela)

Guión: Tate Taylor

Música: Thomas Newman

Fotografía: Stephen Goldblatt

Distribuye en Cine: Walt Disney

Duración: 146 min.

Público apropiado: Jóvenes

Género: Drama

Contenidos: Acción 0, Amor 3, Lágrimas 3, Risas 1, Sexo 0, Violencia 0 [de 0 a 4]

Sur de Estados Unidos, en la década de los 60, cuando arranca el movimiento de los derechos civiles. En Jackson, como en tantas otras localidades de la zona, se da una curiosa relación entre las señoras blancas y sus criadas negras: éstas se ocupan tanto de los hijos de las primeras, que son casi más madres de esas criaturas que ellas mismas; por otro lado, son tratadas con distancia y condescendencia, discriminadas en cuestiones tan absurdas como en el uso del cuarto de baño, que de ninguna manera pueden compartir. La joven Skeeter, recién licenciada en periodismo, vuelve a casa con idea de trabajar en un diario local, pero se encuentra con la desagradable sorpresa de que la mujer negra que la crió ha sido despedida por su madre; ésta y otras injusticias le proporcionan tema para su debut literario, un libro que recoja el testimonio de las afroamericanas pisoteadas; lo que no resulta tan sencillo es que ellas acepten colaborar en medio de una atmósfera donde se juegan no sólo su trabajo sino su integridad física.

La película sorpresa del año, escrita y dirigida por el desconocido Tate Taylor -como actor ha tenido papelitos, y dirigió otro largometraje de escasa repercusión, Pretty Ugly People-, que adapta una novela de Kathryn Stockett. Podría decirse que no es perfecta, que debería haberse pulido mejor, que la evolución de algún personaje es brusca, que más matices en otros habrían redondeado la historia… Aunque también podría uno exclamar, ¿y a quién rayos le importa? La realidad es que la trama funciona a la perfección en el nivel emocional, con unos magníficos personajes y un reparto inmejorable, con la carismática Sissy Spacek y los rostros que suenan de Bryce Dallas Howard, Allison Janney y Jessica Chastain, pero también con los menos conocidos y memorables Emma Stone, Viola Davis, Octavia Spencer…, maravillosos en sus composiciones.

Hay un algo en el film con el que el espectador conecta, como sucede en Magnolias de acero, Tomates verdes fritos o Paseando a miss Daisy. La película conmueve hasta las lágrimas, y también hace reír, hay un sano sentido del humor. Y todo tiene que ver, por supuesto, con la humanidad de la historia, los dilemas que se plantean, el sentido del bien y del mal perfectamente claro… más, vamos a decirlo claro, la naturalidad con que se trata la unión con Dios, pues si Aibeleen decide dar el paso adelante de colaborar con Skeeter en contar su historia es porque lo ha rezado, porque las palabras del sermón del pastor en su iglesia, a partir del evangelio, le animan a ello, y es que es verdad aquello de que la verdad libera. Son bonitas ideas como la imposibilidad de Aibeleen de contar su historia si no es a través de su oración escrita, lo hablado con Jesús le ayuda a abrirse luego. También está muy bien trazada la relación de Minny, otra criada negra, con su nueva ama, la apestada blanca Celia.


El caso Farewell *

Fuente: decine21.com

Año de producción: 2011

País: Francia

Dirección: Christian Carion

Intérpretes: Guillaume Canet, Emir Kusturica, Fred Ward, Alexandra Maria Lara, Evgeniy Kharlanov, Philippe Magnan, David Soul, Gary Lewis, Niels Arestrup, Willem Dafoe, Diane Kruger

Argumento: Serguei Kostine (libro “Bonjour Farewell”)

Guión: Christian Carion, Eric Raynaud

Música: Clint Mansell

Fotografía: Walther van den Ende

Distribuye en Cine: A Contracorriente

Distribuye en DVD: A Contracorriente

Duración: 113 min.

Público apropiado: Jóvenes

Género: Thriller

Extras DVD: Español y francés-inglés 5.1. Tráiler. Así se hizo.

Contenidos: Acción 1, Amor 2, Lágrimas 1, Risas 0, Sexo 1, Violencia 0 [de 0 a 4]

Unión Soviética, 1981. Son los últimos días del régimen de Brezhnev y la Guerra Fría entre los dos bloques a un lado y al otro del telón de acero es todavía una realidad. Sin embargo, los contactos, las traiciones y el espionaje son frecuentes. Por casualidad, el francés Pierre Froment, empleado en una multinacional en Moscú, recibe el encargo de su jefe galo de recoger unos documentos importantes de la mano de un tal Grigoriev, prestigioso coronel del KGB. Ese será el primer contacto entre los dos hombres, el primero de una serie de citas que significarán un amplio trasvase de información hacia Occidente, con el que esperan contribuir al fin de la Unión Soviética. El trato entre ambos hombres se irá haciendo cada vez más frecuente, más cordial, al tiempo que van tomando conciencia del riesgo que corren sus vidas y las de sus mujeres e hijos.

El director Christian Carion ha dado muestras de ser un cineasta fino, que narra historias humanas de interés, sin plegarse a superficialidades comerciales. Con ese esquema triunfó en La chica de París, y sobre todo en la original Feliz Navidad, donde narraba un suceso histórico acontecido en las trincheras de la I Guerra Mundial. En este film, el director galo vuelve a basarse en hechos reales para entregar una película de espías de corte clásico y muy realista. Ese clasicismo tiene tanto que ver con el aspecto formal -la cámara nunca despista ni juega con el espectador-, como con el hecho de que trata muy genuinamente el tema del espionaje. Aquí no hay tramas intrincadas, ni líos de nombres, ni giros sorprendentes, ni, por supuesto, agentes todopoderosos al estilo James Bond o similares. Ni tan siquiera se ve una pistola. Simple y llanamente se trata de una película de con dos hombres normales que un buen día asumieron un papel activo como espías, una decisión difícil y únicamente impelida por sus conciencias, al margen de aventuras y romanticismos huecos. Sabían que se jugaban la vida y asumieron ese riesgo.

Por otra parte, a pesar de su “autenticidad” este planteamiento arquetípico, donde la trama se desarrolla naturalmente, es también demasiado simple y desnudo, apuntalado por una triste y fría ambientación de Moscú. Y aunque al final planea una severa crítica hacia un Occidente cínico y sin escrúpulos, donde al fin y al cabo sólo interesan los fines políticos, en general da la sensación de que Carion no quiere liarse durante la narración, y por eso decide no inventar nada; sin embargo, esa decisión -perfectamente comprensible- también le obliga a repetirse en escenas anodinas, sin demasiado brío. Ejemplo de esa dirección sin nervio es la escena de la frontera con Finlandia, que debiera haber sido de altísima intensidad y resulta torpe y desaprovechada. Así que el plato fuerte de Carion hay que buscarlo en los personajes, que son los que mantienen el film a flote. Comprendemos bien cómo crece la amistad entre los espías, cómo sufren por sus familias, cómo dudan. En este sentido, lo mejor de la película es probablemente la relación entre Grigoriev y su hijo, muy verosímil. Los actores protagonistas están correctos, tanto Guillaume Canet como un inusual Emir Kusturica en labores de interpretación. Y llaman la atención los breves cameos de actores como Willem Dafoe, Diane Kruger o Benno Fürmann.


Miel

Fuente: decine21.com

Miel calificación Buena

Año de producción: 2010

País: Alemania, Turquía

Dirección: Semih Kaplanoglu

Intérpretes: Bora Altas, Erdal Besikçioglu, Tülin Özen, Alev Uçarer

Guión: Orçun Köksal, Semih Kaplanoglu

Fotografía: Baris Ozbicer

Duración: 103 min.

Público apropiado: Jóvenes

Género: Drama

Contenidos: Acción 0, Amor 2, Lágrimas 2, Risas 0, Sexo 0, Violencia 0 [de 0 a 4]

Un pueblo en una zona montañosa de Turquía. Yusuf es un niño muy sensible, con deseos de ganar una condecoración en clase de lectura, al que ha dejado muy tocado un sueño. Cuando intenta contárselo a su padre Yakup, que se gana la vida recogiendo la miel de las abejas en la copa de altos árboles, le dice que no debe hacerlo. La vida cotidiana transcurre entre las clases del pequeño, y la preocupación del progenitor, que empieza a ver que las abejas escasean, cuestión que comenta con su esposa, y por la que debe buscar abejas en otros bosques más lejanos.

Sensible película del cineasta turco Semih Kaplanoglu, con la que remata su trilogía de Yusuf -que también componen Leche y Huevo-, y que se hizo acreedora del Oso de Oro en Berlín. La trama es minimalista, y combina cierto realismo casi documental, al estilo iraní, que incluye la cotidianeidad, el costumbrismo y las fiestas, con el aspecto onírico de conexiones entre personas y premoniciones. La mirada es la de la infancia, pero está presente además como un personaje más la naturaleza hostil y amenazante. La inevitable tragedia se aborda con sobriedad.