Archivo mensual: septiembre 2013

VACACIONES EN ROMA

 

 

 

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título originalRoman HolidayAño1953Duración118 min.Paíssrc=”http://www.filmaffinity.com/imgs/countries/US.jpg” align=”middle” border=”0″ /> Estados UnidosDirectorWilliam WylerGuiónIan McLellan Hunter, John Dighton (Historia: Dalton Trumbo)MúsicaGeorges AuricFotografíaFranz Planer (B&W)RepartoGregory Peck, Audrey Hepburn, Eddie Albert, Hartley Power, Harcourt Williams, Margaret Rawlings, Tullio Carminati, Paolo Carlini, Claudio Ermelli, Paola Borboni, Alfredo Rizzo, Laura Solari, Gorella Gori, Heinz Hindrich, John Horne, Andrea Esterhazy, Ugo De PascaleProductoraParamount PicturesGéneroRomance. Comedia | Comedia románticaSinopsisDurante una visita a Roma, Ana, la joven princesa de un pequeño país centroeuropeo, trata de eludir el protocolo y las obligaciones que implica, escapándose de palacio para visitar la ciudad de incógnito. Así conoce a Joe, un periodista americano que busca una exclusiva y finge desconocer la identidad de la princesa. La pareja vivirá unas jornadas inolvidables recorriendo la ciudad. (FILMAFFINITY)


REGRESO A HOWARDS END*

Regreso a Howards End (1992)*
Título original: Howards End
Duración: 140 min
Director: James Ivory
Guión: Ruth Prawer Jhabvala (basada en una novela del mismo título de E.M. Forster)
Música: Richard Robbins
Fotografía: Tony Pierce-Roberts
Reparto: Vanessa Redgrave, Emma Thompson, Anthony Hopkins, Helena Bonham Carter, James Wilby, Samuel West, Prunella Scales, Joseph Benneth, Jemma Redgrave, Nicola Duffett

Sinopsis: Margaret y Helen Schlegel son dos hermanas cultas y emancipadas para la época en que viven, finales del XIX. Tras trabar amistad con la convencional familia Wilcox, Helen se enamora del hijo pequeño, pero todo acaba mal y ambas familias se separan con la esperanza de no volver a verse. Sin embargo poco después se establece una gran amistad entre Margaret y la señora Wilcox, hecho que conducirá a que a la muerte de ésta le deje a Margaret Schlegel su mansión en propiedad, para disgusto de la familia.
Bueno, vamos con la crítica. Se trata de una película clásica en su concepción. Trata de adaptar fielmente la novela de E.M. Forster, adquiriendo de ella tanto sus virtudes como sus defectos. Entre las virtudes se encuentran los maravillosos diálogos cargados de significado y crítica social. Por contra su mayor defecto es que se encuentra sobrecargada de inusuales coincidencias.

Las interpretaciones de las actrices son excelentes mientras las de los actores son un poco caricaturescas, en especial Anthony Hopkins plantea un personaje casi plano, mostrándose demasiado seco. Aunque la razón de la película y su personaje central es la casa, Howards End, verdadero motor de la historia. Es la fascinación de ambas familias por esa casa, los Wilcox y los Schlegel, el núcleo de la historia. Por contra los elementos oníricos, como por ejemplo los paseos de Leonard Bast, hacen decaer un poco la función.

De todas formas, al igual que la mayoría de films de este director, la ambientación está cuidada hasta el más mínimo detalle, trasladándonos a esa época donde poco a poco la vieja grandeza inglesa va cayendo bajo el peso del urbanismo industrial. La lucha de clases se revela con toda su crudeza, mostrándonos como la vieja burguesía languidece lentamente (al igual que el viejo imperio británico).

Otro elemento curioso de esta película se encuentra en sus diálogos, que por su anacronismo se convierten en citas casi cómicas, dando al film un equilibrio entre la comedia y el drama. Y que quede constancia que me refiero a los diálogos dramáticos, ya que los pocos elementos puramente cómicos fallan bastante (el personaje de la tía de las hermanas Schlegel).

De todas formas, estamos ante una buena película, ya que aunque tiene sus defectos, las virtudes son tantas que hacen imprescindible su visión (que fuese premiada en los Oscars no tiene nada ver con esta opinión).

A modo de resumen, lo mejor:

  • La ambientación y todas esas maravillosas localizaciones que aparecen en la película.
  • Los personajes femeninos, salvo el de la tía de las hermanas Schlegel. En especial una excelente Emma Thompson que se come a los demás en pantalla.
  • Los diálogos.
  • El comienzo del film.
  • La charla que ocurre entre Ruth Wilcox (Vanessa Redgrave) y los amigos de Margaret J. ‘Meg’ Schlegel (Emma Thompson).

Y lo peor:

  • Las escenas oníricas de corte literario.
  • La interpretación de Anthony Hopkins.
  • La estúpida cámara lenta del final de la película, cuando llevan esposado a Charles Wilcox.

Algunas de las anécdotas y datos curiosos que rodean a esta producción son:

  • Una de las localizaciones utilizadas en este film era el The Baltic Exchange de Londres. Después de la filmación sufrió un atentado del IRA.
  • El papel de Emma Thompson fue ofrecido antes a Miranda Richardson.
  • Se rumorea que el divorcio de Emma Thompson y Kenneth Branagh fue provocado por una aventura que mantuvo este con Helena Bonham Carter. Éstas no volvieron a realizar una película juntas hasta “Harry Potter y la Orden del Fénix” (2007).
  • Los derechos de la novela costaron la friolera de 250.000 dólares.

BLANCANIEVES Y LA LEYENDA DEL CAZADOR**

Blancanieves y la leyenda del cazador**
Snow White and the Huntsman

127 min. | Aventuras | Fantástico

Público apropiado: Jóvenes

6/106/10

Año: 2012

País: EE.UU.

Dirección: Rupert Sanders

Intérpretes: Kristen Stewart, Charlize Theron, Chris Hemsworth, Nick Frost, Ray Winstone, Bob Hoskins, Eddie Marsan, Ian McShane, Sam Claflin, Toby Jones, Lily Cole, Liberty Ross

Guión: Hossein Amini, Evan Daugherty, John Lee Hancock

Música: James Newton Howard

Blancanieves”, cuya versión más conocida es la de los hermanos Grimm, es uno de los cuentos de hadas más populares. Abundan las versiones televisivas y cinematográficas, que han abordado la inmortal historia con diversos enfoques, que van desde la fidelidad al original de Blancanieves y los siete enanitos, la adaptación animada de Walt Disney, sin duda la más conocida, hasta las versiones en clave de terror (Blancanieves: un cuento de terror, con Sigourney Weaver como madrastra), y el musical cómico (Blancanieves y los tres vagabundos, de Walter Lang). Esta nueva versión, Blancanieves y la leyenda del cazador, sigue libremente la trama original, en clave de fantasía medieval, cercana por momentos a la trilogía de El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien, llevada al cine por Peter Jackson.

Ravenna, una malvada bruja, contrae matrimonio con el monarca viudo de un próspero reino, y tras asesinarle, usurpa el trono, y encierra a la heredera, Blancanieves, en una inhóspita torre. Cuando ésta logra escapar inesperadamente tras años de cautiverio recala en un bosque encantado del que casi nadie consigue volver. Para atraparla, Ravenna recurre a los servicios de Eric el cazador, un hombre desconsolado por la muerte de su esposa, que conoce el lugar. Pero cuando llega el momento de entregar a la joven, Eric se da cuenta de que está del lado equivocado.

Prometedor debut en el cine de Rupert Sanders, de dilatada trayectoria como realizador de anuncios de videojuegos, licores, etc., muy alabados por los expertos del sector. Sanders deja claro con Blancanieves y la leyenda del cazador que tiene por delante mucha carrera componiendo imágenes de enorme potencia visual. Su film supera ampliamente a Blancanieves (Mirror, Mirror), la particular versión del indio Tarsem Singh, que se estrenó poco antes.

Para empezar, las interpretaciones son más realistas. Cabe destacar el trabajo de la todoterreno Charlize Theron, como una madrastra más tridimensional y amenazadora que la encarnada por Julia Roberts en aquélla. Su maldad está más justificada, pese a que se supone que la otra narraba la historia desde su punto de vista. También la protagonista de Crepúsculo, Kristen Stewart, se revela en el papel de Blancanieves como una joven actriz de mayor proyección que Lily Collins. Asímismo, sorprende gratamente Chris Hemsworth, en un papel de héroe –el cazador– con más matices dramáticos que el Thor que le ha hecho famoso. El realizador aprovecha también que cuenta con un nutrido elenco de secundarios del que forman parte Toby Jones, Ian McShane, Ray Winstone, Nick Frost y Bob Hoskins.

De ritmo dinámico y ambientación muy oscura, Sanders logra que funcionen las secuencias épicas, los momentos en los que predominan elementos de mitología en la línea de Legend y Cristal oscuro, y pasajes de intensidad dramática. Los personajes de Blancanieves y la leyenda del cazador están llenos de carisma, y a pesar de que el conjunto se inscribe en el género fantástico tiene un tono creíble y realista. Sorprende al espectador a pesar de seguir en líneas generales a los hermanos Grimm, de los que rescata por ejemplo el comienzo, con las gotas de sangre de la madre de la protagonista cayendo sobre la nieve.


PREFIERO EL PARAISO

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Prefiero el paraíso

Preferisco il paradiso

120 min. | Biográfico | Drama

6/106/10

Año: 2010

País: Italia

Dirección: Giacomo Campiotti

Intérpretes: Gigi Proietti, Francesco Salvi, Roberto Citran, Sebastiano Lo Monaco, Adriano Braidotti, Niccolò Senni, Francesca Chillemi

Guión: Mario Ruggeri

Música: Marco Frisina

Distribuye en cine: European Dreams Factory

Hagiografía de san Felipe Neri, fundador de la Congregación del Oratorio, que vivió en Italia en el siglo XVI. Inicialmente concebida como serie, esta producción de la Radiotelevisión Italiana (RAI), fue seguida en su estreno por más de 6 millones de espectadores. El director, Giacomo Campiotti, ha supervisado una versión reducida para salas de cine.

Prefiero el paraíso reconstruye la vida del santo desde que abandona Monte Cassino para irse a Roma, donde espera ser enviado como misionero a las Indias con los jesuitas. Como no es posible que viaje inmediatamente, se hospeda en casa de un matrimonio amigo que le pide que eduque a su hijo. Acaba dándole clases al chico, a su hermana, y a un grupo de ladronzuelos callejeros, con ayuda de su confesor, Persiano Rosa. Mientras aumenta progresivamente el número de fieles que se acerca a él, Neri preparará a sus indisciplinados alumnos para formar un coro que cante ante el Papa, que le ha prometido que tras conocerles se pensará si le permite fundar una congregación.

Describe la etapa de los Médici, convulsa en la historia de la Iglesia, donde Neri tuvo una gran importancia a la hora de reevangelizar Roma. El guión capta bien la esencia del protagonista, un hombre optimista, que insistía en que se sirviera a Dios con alegría, y también ingenioso, capaz de hilvanar respuestas rápidas, como en la conocida anécdota de donde sale el título, cuando el Papa le ofreció convertirle en cardenal, y él le replicó “prefiero el paraíso”. O cuando le pedía a los niños “Sed buenos… si podéis” –no en vano ha quedado como patrón de los educadores y de los humoristas–. Le encarna con la suficiente convicción el veterano actor Gigi Proietti (legendario prometido con el que quería reunirse Sophia Loren antes de quedarse atrapada en la aduana neoyorquina en Mortadela).

El resto del reparto de Prefiero el paraíso es irregular. Algunos de los numerosos niños resultan poco creíbles, aunque en general el elenco cumple, sin resultar especialmente memorable. Campiotti, también responsable de la serie Dr. Zhivago (2002), ha contado con un presupuesto extremadamente ajustado, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un film de época. A pesar de su puesta en escena sencilla y televisiva, consigue que Prefiero el paraíso funcione, incluso en su versión recortada, en la que no parecen quedar flecos sueltos.

Su tono amable, tan positivo como el personaje retratado, va contracorriente en relación con lo que es habitual en las producciones modernas, pero acaba convenciendo si el espectador se deja llevar.


EL MOLINO Y LA CRUZ**

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EL MOLINO Y LA CRUZ **

FUENTE:  almudi.org

Dirección: Lech Majewski
Año: 2012
Público: Jóvenes (2)

Dirección: Lech Majewski. Países: Polonia y Suecia. Año: 2011. Duración: 92 min. Género: Drama, histórico. Interpretación: Rutger Hauer (Pieter Bruegel), Michael York (Nicolaes Jonghelinck), Charlotte Rampling (María), Joanna Litwin (Marijken), Dorota Lis (Saskia). Guion: Michael Francis Gibson y Lech Majewski. Producción: Lech Majewski. Música: Lech Majewski y Józef Skrzek. Fotografía: Lech Majewski y Adam Sikora. Montaje: Eliot Ems y Norbert Rudzik. Diseño de producción: Marcel Slawinski y Katarzyna Sobanska. Vestuario: Dorota Roqueplo. Distribuidora: Surtsey Films. Estreno en Polonia: 18 marzo 2011. Estreno en España: 14 Diciembre 2012.Reseña:Lección de arte
El polaco Majewski aprovecha un cuadro de Brueghel para ofrecer una reflexión metafísica –conseguida– e histórica –menos lograda–

Asombrosa y fascinante película del polaco Lech Majewski (1953), que además de guionista y director, ejerce de compositor y fotógrafo y da muestras de ser un artista pleno de singularidad, con todo lo que eso conlleva de genialidad creativa y anomalía comercial. La atracción confesa de Majewski por la obra del pintor flamenco Pieter Bruegel se concretó en película al leer un ensayo sobre el cuadro “El camino al Calvario”, de Michael Francis Gibson. Tal fue su admiración por lo que leyó que decidió trasladar a la pantalla las ideas recogidas en ese libro. Gibson le dio su aprobación y ambos se pusieron manos a la obra. El molino y la cruz tardó cuatro años en estar acabada.

El film es como un fresco vivo del propio lienzo de Bruegel, que data de 1564.  De modo insólito Majewski convierte en relato fílmico las escenas estáticas del cuadro, de modo que ofrece prodigiosamente una pintura que respira a través de sus personajes, amantes, matrimonios, mercenarios, niños que juegan, mercaderes, banqueros, ajusticiados etc., mientras el propio Bruegel (Rutger Hauer) se pasea por esa tierra, que es la suya y va concibiendo su creación. Esa puesta en escena adquiere en El molino y la cruz una inusitada perfección, de belleza subyugante, que hace al espectador vivir y sentir el cuadro milagrosamente, como si fuera uno más entre los que se pasean por las verdes colinas, las casas de madera, las calles de piedra, bajo el cielo nublado y los chillidos de los cuervos que comen los ojos de los cadáveres.

Pero el resultado hipnótico de El molino y la cruz tiene mucho que ver con dos aspectos fundamentales. Por un lado, el carácter trascendente que desprende y, por otro, el excepcional acabado visual. El centro del cuadro de Bruegel, y del film de Majewski (como explica el título elegido), es la pasión y muerte de Cristo –Jesús encarcelado, flagelado, cargando con la cruz y crucificado ante los ojos de su madre, la Virgen María–, mientras allá en lo alto, en el molino sobre la roca, su padre –Dios Padre– hace girar la rueda de los acontecimientos humanos y los dirige bajo su divina providencia. El propio Majewski explica que cualquier forma de arte sería algo vacío sin ese eje vertical que lleva desde Dios al hombre. Palabras mayores. En cuanto a la propuesta formal de Majewski, no queda sino rendirse a la evidencia de su brutal y epatante belleza

En ambos casos, se trate de un cuadro religioso o político, los españoles representan la brutalidad del poder y la intolerancia de un catolicismo fanático, los clásicos ingredientes de la Leyenda Negra. De hecho, la película en su conjunto, tremendamente maniquea, gira en torno a una demonización histórica de España, que parece ser la motivación principal de Brueghel y de su mecenas, Nicolaes Jonghelinck (interpretado por Michael York). Los aspectos religiosos del cuadro son metáforas de una denuncia política. La absolutización de este aspecto es el gran lastre de una película que se queda a las puertas de la obra maestra por su incapacidad de ir más allá de un ajuste de cuentas nacido del odio a lo católico y español. No se trata de justificar lo injustificable que hubo en la actuación de la Corona en aquellas circunstancias, sino de abrir un horizonte mayor, que es precisamente lo que trata de hacer el arte.

Ciertamente Brueghel, en la fase de bocetos del cuadro, nos explica en la película una intención mucho más metafísica, cercana a la mirada de Dante: pintar un teatro del mundo, a modo de telaraña, en cuyo centro estaría la pasión de Cristo, arriba el molino que mueve el mundo y que es alegoría de Dios, y alrededor toda la actividad humana, marcada por la banalidad y el olvido de Dios, la distracción radical. Si el filme hubiera caminado por este sendero más que por el de la venganza histórica, hubiera traspasado ese umbral y estaríamos ante una obra maestra. Porque desde el punto de vista formal es una obra portentosa, que utiliza la tecnología digital para ofrecernos un cuadro flamenco viviente, en sus luces, en sus fondos, en sus texturas, vestuarios, en sus rostros…; una delicia visual que merece un sitial en el coro de las grandes conquistas visuales del séptimo arte.(Cope, Juan Orellana)

Pieter Bruegel

El belga Pieter Bruegel (1525-1569), llamado el Viejo, es considerado uno de los mejores pintores flamencos de la historia, junto con El Bosco, Rubens y Van Eyck. Viajó por Francia e Italia y a partir de 1555 se estableció en Amberes, en donde trabó relación con diversos mecenas de arte. Bruegel es conocido sobre todo por sus pinturas paisajísticas, llenas de significados religiosos y alegóricos. Además de “El camino al Calvario”, entre sus obras más celebres están “La parábola de los ciegos”, “La Torre de Babel” y “El triunfo de la muerte”.


EL NOMBRE**

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El nombre**

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109 min. | Comedia

Público apropiado: Jóvenes-adultos

7/107/10

Año: 2012

País: Francia, Bélgica

Dirección: Alexandre de La Patellière, Matthieu Delaporte

Intérpretes: Patrick Bruel, Valérie Benguigui, Charles Berling, Guillaume De Tonquedec, Judith El Zein, Françoise Fabian, Yaniss Lespert, Miren Pradier

Argumento: Matthieu Delaporte (Obra teatral) , Alexandre de La Patellière (Obra teatral)

Guión: Matthieu Delaporte

Vincent (Patrick Bruel) ha quedado con su embarazada mujer Anna (Judith El Zein) a cenar en casa de su hermana Élisabeth (Valérie Benguigui) y su cuñado Pierre (Charles Berling). Con ellos estará también el mejor amigo de la familia, Claude (Guillaume de Tonquedec). Justo antes de empezar a cenar Vincent desvela que ya han pensado el nombre para su futuro hijo. El resultado de esa noticia generará el estupor e incluso el enfado de todos los comensales. Y será el comienzo de una velada tan desastrosa como inolvidable.

Inspirada y divertida comedia francesa que ha obtenido merecidamente un gran éxito de taquilla y crítica en su país. El nombre está basada en la obra teatral homónima escrita por Matthieu Delaporte (quien también se ha encargado de trasladarla a guión cinematográfico) y Alexandre de La Patellière. Ambos se han ocupado de llevarla a la pantalla con espléndidos resultados, amparados en un maravilloso trabajo actoral.

El planteamiento recuerda sobremanera el de Un dios salvaje, ya que como en la película de Polanski y Reza, El nombre no rehúye su procedencia teatral –unos pocos personajes entre cuatro paredes, diálogos absorbentes– y lo que empieza siendo una jovial y serena reunión se convierte en una auténtica locura. Está muy logrado el tono realista, los diálogos rápidos, afilados, espontáneos, y el modo en que Delaporte y De La Patellière logran con enorme naturalidad que éstos vayan subiendo de tono sin resultar forzados, de modo que el espectador acaba encontrándose en medio de una tronchante trifulca de proporciones inauditas. Y es que la conversación deriva poco a poco en una marea incontrolable que empieza a zarandear a cada uno de presentes a base de sacar a relucir un entramado de incómodas verdades, traumas, secretos, rencores, etc, en donde ninguno de los personajes quedará impune.

Pero, bueno, esto no haría de El nombre más que una película correcta si no fuera porque ofrece algo que es imprescindible para el gran cine. El arte de no aburrir. Es seguro que el espectador no podrá reprimir la risa y aun la carcajada en muchos momentos. Puede que le cueste entrar al principio (quizá sus casi dos horas sean excesivas), pero llegará un momento en que no podrá sino despiporrarse de tan estrambótica situación. Por otra parte, es elogiable el tono elegante adoptado (sólo empañado por algunas fugaces imágenes), así como la total ausencia de maniqueísmo, de modo que los defectos de los personajes los hacen muy cercanos, entrañables, y engrandecen también sus pequeñas virtudes y en el fondo el enorme cariño que los une. Indudablemente hay un trabajo interpretativo de primer orden, en donde nadie del reparto cojea, desde el principal comensal Patrick Bruel hasta la veterana y más secundaria Françoise Fabian (la inolvidable protagonista de Mi noche con Maud). Todos tienen su momento de gloria y no lo desaprovechan.


GRANDES ESPERANZAS

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Grandes esperanzas, según Mike Newell

Great Expectations

128 min. | Drama

Público apropiado: Jóvenes

Año: 2012

País: Reino Unido, EE.UU.

Dirección: Mike Newell

Intérpretes: Jeremy Irvine, Ralph Fiennes, Helena Bonham Carter, Robbie Coltrane, Sally Hawkins, Jason Flemyng, Holliday Grainger, Sophie Rundle, Ewen Bremner, David Walliams

Argumento: Charles Dickens (novela)

El desdichado huérfano Pip vive con su tiránica hermana mayor y su bondadoso cuñado herrero Joe. Cuando está en el cementerio ante la tumba de su madre irrumpe en la escena Magwitch, un preso fugado de aspecto amenazador que le pide algo de comer y una lima para romper sus cadenas. Asustado, pero también compadecido, le ayudará, aunque eso no impide que acabe detenido. En el futuro poco prometedor de Pip se abre una rendija a la esperanza cuando la excéntrica y amargada miss Havisham, encerrada siempre en su enorme mansión, le reclama a modo de entretenimiento, y le pide que juegue con su protegida Estella, una altiva chica de su edad, de la que se enamora. El contraste entre sus modales y educación y los de ella empujan a Pip a esforzarse por convertirse en un caballero.

Cuidada adaptación de “Grandes esperanzas” de Charles Dickens, filmada en el año en que se cumple el bicentenario del escritor, y que ya había conocido potentes versiones cinematográficas, la mejor sin duda la firmada por David Lean, Cadenas rotas. Sorprende el enfoque realista que imprime a la historia Mike Newell, el director de Cuatro bodas y un funeral está lejos del tono de Harry Potter y el cáliz de fuego, y más cerca del cuento que filmó en 1992 con el título Escapada al sur. A la vez, su acercamiento en el diseño de producción y tratamiento visual no cae en los excesos de Cumbres borrascosas (Wuthering Heights) de Andrea Arnold, cuya estética sucia producía casi inevitablemente rechazo.

El guión firmado por David Nicholls -One Day (Siempre el mismo día), donde adaptaba su propia novela- atrapa muy bien la idea que encierra el título original “Great Expectations”, de la que sería una traducción más exacta que la habitual la de “Grandes expectativas”, pues el film habla de eso precisamente, de las expectativas de los personajes, a veces ambiciones de corto vuelo -la de Pip de alcanzar una posición social, la de ayudarle que tiene su misterioso benefactor, la de la mujer recluida en su casa y que se proyecta en su protegidas…- que impiden ver el amor que están recibiendo y que podrían prodigar a los demás.

Y sin embargo… la película no es redonda. Pese a la ambientación, pese a unos grandísimos actores -tanto los más conocidos, Ralph Fiennes, Robbie Coltrane y Helena Bonham Carter, como los emergentes Jeremy Irvine o Jason Flemyng, están muy bien…-, algo falla en el último tramo de la narración, donde los datos se embarullan y entregan de modo algo confuso y precipitado. Lo que no quita para que estemos ante una dignísima versión del clásico dickensiano que ayuda a que mantengamos “grandes esperanzas”.